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Divertimento K254

Mozart Wolfang Amadeus |

Information about this music video:

Duration:
18m 9s
Title on Youtube:
Mozart, Divertimento (Trío) para piano, violín y violonchelo, K254
Description on Youtube:
Wolfgang Amadeus Mozart, (1756-1791) Divertimento (Trio) para piano, violín y violonchelo en Si♭M K254 [en Si bemol mayor/B flat major/B-Dur] [Trio para piano, violín y violonchelo Nº 1 en Si♭M, K254] Salzburgo, agosto de 1776. Publicado en París para Mozart en Heina en 1778 bajo el número de opus 3 1. Allegro assai 2. Adagio en Mi♭ 3. Rondó: tempo di minuetto Bart von Oort, fortepiano* Elizabeth Wallfisch, violín Jaap ter Linden, violonchelo *Según Walter, construido por Chris Maene/ after Walter, built by Chris Maene. La indicación que lleva el manuscrito "Del signor cavaliere Mozart", lleva a Wyzewa y Saint-Foix a suponer que la obra estaba destinada a la corte de Salzburgo. Más interesante es la indicación del título de la edición parisiense, en su sorprendente francés: "Pour clavecion ou fortepiano a Compagnemment Violino è Violoncello". No se trata ahora de un trío como los que Schobert publicaba diez años antes, en los que el violín, y también el violonchelo se habían independizado con una audacia totalmente moderna; se trata de una sonata para piano, de tres movimientos, con violín obligado, y violonchelo además (aquí se limita a acompañar los bajos del piano y sólo tiene un papel propio en cuatro compases del finale). Una sonata tratada en el espíritu galante y concertante, en consecuencia muy susceptible de ser presentada como un divertimento. Si recordamos que toda música para piano solo está considerada como menos seria que para cuerdas, esta evolución hacia atrás no tiene nada de asombroso. Igualmente hay que señalar el aspecto contrario en esta confusión galante de los géneros. Teniendo que escribir un Divertimento, Mozart utiliza el género más alto de la sonata: un indicio más de que después de algunas escapadas de la Serenata Haffner, le resulta difícil simular indefinidamente la frivolidad, incluso para mantenerse en el diapasón de la aristocracia salzburguesa. En realidad basta comparar este Divertimento en trío con el Divertimento en septimino escrito recientemente para el aniversario de Nannerl, para sentir que la música del Trío se sitúa en un plano superior. No de una calidad profunda o poderosamente expresiva en el primero y en el último fragmento, sino ya a otro nivel de seriedad estética. Y una vez más el adagio roza la expresividad nostálgica de la confidencia; no es divertir en lo que piensa ahora Mozart; ¿quizá piensa solamente en gustar? Podemos adivinar, al escucharlo, de qué amargas reflexiones se alimenta la angustia que va a expresar algunos días más tarde en la carta al P. Martini: la angustia de un músico que no sólo enajena su voluntad en una condición servil; también teme degradar su arte empleándolo sólo para agradar. ---