El 27 de Enero es el Centenario del nacimiento de Mozart y del de Arriaga

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Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) está considerado como uno de los tres gigantes de la composición musical junto con Bach y Beethoven. Niño prodigio nacido en Salzburgo, Austria, a los seis años domina el teclado y el violín y empieza a componer; aprovechando estas facultades, su padre, Leopold también compositor,  le exhibe en agotadoras giras por distintas cortes europeas. A los diecisiete años fue contratado como músico en la corte de Salzburgo, pero su inquietud le llevó a viajar en busca de una mejor posición, siempre componiendo de forma prolífica. Durante su visita a Viena en 1781, tras ser despedido de su puesto en la corte, decidió instalarse en esta ciudad, donde alcanzó la fama que mantuvo el resto de su vida, a pesar de pasar por situaciones financieras difíciles. En sus años finales, compuso muchas de sus sinfonías, conciertos y óperas más conocidas, así como su Réquiem. Las circunstancias de su temprana muerte han sido objeto de numerosas especulaciones y elevadas a la categoría de mito. Según Nicholas Till y algunos otros historiadores y críticos musicales, Mozart siempre aprendía vorazmente de otros músicos y desarrolló un esplendor y una madurez de estilo que abarcó desde la luz y la elegancia, a la oscuridad y la pasión. Su influencia en toda la música occidental posterior es profunda; Ludwig van Beethoven escribió sus primeras composiciones a la sombra de Mozart, de quien Joseph Haydn escribió que «la posteridad no verá tal talento otra vez en cien años». Compositor eminentemente prolífico (más de 600 obras escritas desde los cinco años hasta su muerte) cultivó todo tipo de géneros musicales; obras pianísticas, música de cámara, sinfonías, obras concertantes, obras corales, óperas… todas y cada una de ellas, obras maestras de su género. Sus óperas La Flauta Mágica, Don Giovanni, Cosí fan Tutte, y Las bodas de Fígaro  están entre las 10 óperas más representadas de todo el mundo. Tampoco nos podemos olvidar de su Concierto para clarinete, o de su Requiem que forman parte habitual del repertorio de las mejores orquestas. Desde 1769 a 1781 trabaja para el Arzobispo de Salzburgo; tras el éxito de su ópera Idomeneo de Creta, se le abren las puertas de Viena donde se instala y alcanza una gran fama que le acompañará hasta su muerte a los 35 años.

Paola Hermosín (1995) es una guitarrista, cantante, compositora y escritora alcalareña (Sevilla) que ofrece su música en todas las plataformas digitales, contando en su canal de YouTube con más de 430.000 suscriptores. Comienza sus estudios musicales de guitarra en el Conservatorio Elemental García Matos de Alcalá de Guadaíra a los 8 años de edad, de la mano de Raquel Sanz. Continuó en el Conservatorio Profesional Francisco Guerrero de Sevilla obteniendo Premio Honorífico y finalizó en el Conservatorio Superior Manuel Castillo de Sevilla con Matrícula de Honor y Premio Fin de Carrera compaginando sus estudios musicales con el Grado en Educación Primaria con Mención Musical, finalizándolo con un brillante expediente, por lo que también se dedica a la docencia. Paola Hermosín finalizó en 2019 el Máster en Investigación y Análisis de Flamenco con las mejores calificaciones.

Hoy nos habla y nos ofrece su propia versión para guitarra de la Marcha Turca de Mozart, así conocida popularmente el tercer y último movimiento (“Rondò Alla Turca: Allegretto”) de la sonata para piano nº 11. Su música imita el sonido de las bandas turcas de Jenízaros, música que estaba muy de moda en la época. Es éste uno de los trabajos más escuchados de Mozart y uno de los más versionados.


La serenata es una forma musical concebida para orquesta de cuerda, de viento, mixta, conjunto de cámara o percusión. Fue un divertimento que alcanzó enorme popularidad durante el siglo XVIII. La serenata se tocaba, al anochecer, muchas veces al aire libre, y hacía las delicias de las veladas en los jardines de los palacios de los aristócratas. El término serenata procede de los italianos sera (velada) o al sereno (al aire libre, a cielo descubierto), es decir, se trata de una música para ser interpretada al aire libre y al atardecer. El origen de la serenata está en las baladas que los enamorados cantaban frente a las ventanas de la amada al atardecer cuando algo no había salido bien en la relación. Es un género musical para un conjunto instrumental reducido y consta, como el género de la sinfonía, de varios movimientos. En el siglo XVIII, constaba de hasta diez movimientos. Mozart compuso trece serenatas, normalmente para celebrar un acto social: bodas, fiestas cortesanas, etc. Las serenatas de Mozart comienzan con un movimiento de marcha escrito en forma sonata; dos movimientos lentos alternan con dos minuetos; siguen un rondó y un final muy brillante, que a veces también es una marcha. Beethoven compuso serenatas con trío de cuerdas (Op.8) y para flauta, violín y viola (Op.25). En el siglo XIX se compusieron serenatas para orquestas (Brahms, Dvorak, entre otros). También se concibe la serenatas como canción o lied (Schubert, Richard Strauss, Wolf, Massenet...) o para ser tocadas por un instrumento, como el piano (Albéniz, Debussy y Ravel). En varios países de Latinooamérica, como Colombia, Venezuela, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Brasil, Chile, Argentina y otros, el término "serenata" se refiere al hecho de llevar, generalmente por las noches, un conjunto de cuerdas típico y tradicional, por ejemplo un mariachi (en el caso de México), la tuna (de origen español pero que se extendió por la América hispana) o una serenata criolla andina (en el caso de Perú) serenata guayanesa (en el caso de Venezuela) son un dúo o un trío con intérpretes de los instrumentos típicos del país, al exterior de la casa de una dama, y hacer que el conjunto interprete y cante canciones para que el hombre exprese sentimientos variados, por lo común de amor, agradecimiento o deseos de reconciliación.

La Serenata para cuerdas n.º 13 en sol mayor K. 525, conocida como Eine kleine Nachtmusik (Pequeña serenata nocturna), es una de las obras más populares de Mozart, por lo que no puede dejar de mencionarse como un claro ejemplo del estilo del Clasicismo y del genio compositivo del músico austriaco. Se trata de una obra de madurez, ya que fue compuesta en el año 1787, fecha que coincide con el estreno de su ópera Don Giovanni. Al contrario que otras de sus últimas obras, esta serenata presenta un carácter ligero, alegre y despreocupado, muy acorde con la función de este género musical. Fue compuesta para cuarteto o quinteto de cuerda: dos violines, viola y violonchelo (y un contrabajo opcional que dobla la voz del violonchelo). Tenía en origen cinco movimientos, de los que sólo se han conservado cuatro y de los que hoy sólo visionaremos el primero, Allegro: este movimiento ilustra de manera magistral la forma sonata (exposición-desarrollo-reexposición), tan emblemática del periodo clásico. Tal es la claridad de este primer movimiento, tanto en la escritura como en el planteamiento armónico y estructural, que se configura como ejemplo perfecto de las características del estilo musical de finales del siglo XVIII: una música agradable, elegante, refinada, transparente y sencilla.

Les Dissonances (Las disonancias) es una orquesta de música clásica europea creada en 2004 por el violinista David Grimal . La orquesta, que reúne a músicos franceses y europeos, está compuesta por solistas internacionales, músicos de prestigiosas orquestas y jóvenes talentos.

La serenata es una forma musical concebida para orquesta de cuerda, de viento, mixta, conjunto de cámara o percusión. Fue un divertimento que alcanzó enorme popularidad durante el siglo XVIII. La serenata se tocaba, al anochecer, muchas veces al aire libre, y hacía las delicias de las veladas en los jardines de los palacios de los aristócratas. El término serenata procede de los italianos sera (velada) o al sereno (al aire libre, a cielo descubierto), es decir, se trata de una música para ser interpretada al aire libre y al atardecer. El origen de la serenata está en las baladas que los enamorados cantaban frente a las ventanas de la amada al atardecer cuando algo no había salido bien en la relación. Es un género musical para un conjunto instrumental reducido y consta, como el género de la sinfonía, de varios movimientos. En el siglo XVIII, constaba de hasta diez movimientos. Mozart compuso trece serenatas, normalmente para celebrar un acto social: bodas, fiestas cortesanas, etc. Las serenatas de Mozart comienzan con un movimiento de marcha escrito en forma sonata; dos movimientos lentos alternan con dos minuetos; siguen un rondó y un final muy brillante, que a veces también es una marcha. Beethoven compuso serenatas con trío de cuerdas (Op.8) y para flauta, violín y viola (Op.25). En el siglo XIX se compusieron serenatas para orquestas (Brahms, Dvorak, entre otros). También se concibe la serenatas como canción o lied (Schubert, Richard Strauss, Wolf, Massenet...) o para ser tocadas por un instrumento, como el piano (Albéniz, Debussy y Ravel). En varios países de Latinooamérica, como Colombia, Venezuela, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Brasil, Chile, Argentina y otros, el término "serenata" se refiere al hecho de llevar, generalmente por las noches, un conjunto de cuerdas típico y tradicional, por ejemplo un mariachi (en el caso de México), la tuna (de origen español pero que se extendió por la América hispana) o una serenata criolla andina (en el caso de Perú) serenata guayanesa (en el caso de Venezuela) son un dúo o un trío con intérpretes de los instrumentos típicos del país, al exterior de la casa de una dama, y hacer que el conjunto interprete y cante canciones para que el hombre exprese sentimientos variados, por lo común de amor, agradecimiento o deseos de reconciliación.

La Serenata para cuerdas n.º 13 en sol mayor K. 525, conocida como Eine kleine Nachtmusik (Pequeña serenata nocturna), es una de las obras más populares de Mozart, por lo que no puede dejar de mencionarse como un claro ejemplo del estilo del Clasicismo y del genio compositivo del músico austriaco. Se trata de una obra de madurez, ya que fue compuesta en el año 1787, fecha que coincide con el estreno de su ópera Don Giovanni. Al contrario que otras de sus últimas obras, esta serenata presenta un carácter ligero, alegre y despreocupado, muy acorde con la función de este género musical. Fue compuesta para cuarteto o quinteto de cuerda: dos violines, viola y violonchelo (y un contrabajo opcional que dobla la voz del violonchelo). Tenía en origen cinco movimientos, de los que sólo se han conservado cuatro y de los que hoy sólo visionaremos el primero, Allegro: este movimiento ilustra de manera magistral la forma sonata (exposición-desarrollo-reexposición), tan emblemática del periodo clásico. Tal es la claridad de este primer movimiento, tanto en la escritura como en el planteamiento armónico y estructural, que se configura como ejemplo perfecto de las características del estilo musical de finales del siglo XVIII: una música agradable, elegante, refinada, transparente y sencilla.

Les Dissonances (Las disonancias) es una orquesta de música clásica europea creada en 2004 por el violinista David Grimal . La orquesta, que reúne a músicos franceses y europeos, está compuesta por solistas internacionales, músicos de prestigiosas orquestas y jóvenes talentos.


Aria, del italiano aria ("aire"), es una pieza musical creada para ser cantada por una voz solista sin coro, habitualmente con acompañamiento orquestal y como parte de una ópera o de una zarzuela. Antiguamente, era cualquier melodía expresiva frecuentemente, aunque no siempre, ejecutada por un cantante. Un aria es similar al mundo de las suites al ser una pieza de carácter cantabile, de movimiento lento, ternaria o binaria y con profusa ornamentación. En todo caso, es una composición teatral o musical de finales del Renacimiento, compuesta para ser ejecutada por un solo intérprete. Durante el siglo XVII, en la época de la ópera barroca, el aria se escribía en forma ternaria (A-B-A), a la cual se le conocía como aria da capo (“aria desde el principio”) debido a la repetición de la primera parte al final del aria. El aria luego "invadió" el repertorio operístico con sus tantas variantes (Aria cantabile, Aria agitata, Aria di bravura, entre otras). En la ópera francesa e italiana de finales del siglo XVII las arias evolucionaron de melodías simples a formas estructuradas. En tales obras, el aria cantada, melódica y estructurada se diferenciaba del recitativo más parecido al habla (parlando): en general, el último tendía a llevar la línea de la historia, mientras el primero llevaba una carga más emocional y se convirtió en una oportunidad para que los cantantes mostraran su talento vocal. El aria adquirió dos tipos de forma: Las arias de forma binaria compuestas por dos secciones (A – B) y las arias en forma ternaria (A – B – A) que se conocían como arias da capo (literalmente 'de la cabeza', es decir, con la sección inicial repetida, a menudo de una manera muy decorada ). En el aria da capo, el episodio 'B' normalmente estaba en una tonalidad diferente: la tonalidad mayor dominante o relativa. Otras variantes se encuentran en las óperas francesas de finales del siglo XVII como las de Jean-Baptiste Lully cuyas arias (“airs”) son frecuentemente en forma binaria extendida (ABB ') o algunas veces en forma rondeau (ABACA) (una forma que es análoga al rondó instrumental).

Kathleen Battle es una soprano lírica de coloratura estadounidense, nacida el 13 de agosto de 1948, en Portsmouth, Ohio. Inicialmente fue conocida por su repertorio de conciertos con las orquestas más importantes del mundo a principios y mediados de los años 70, debutando en la ópera en 1975. Battle amplió su repertorio con registros de soprano lírica y soprano de coloratura durante los años 1980 y principios de los 90. Su carrera operística se desarrolló a lo largo de los años 1980, con directores renombrados como Herbert von Karajan, Riccardo Muti, Zubin Mehta, Seiji Ozawa, Claudio Abbado, Georg Solti, Carlo Maria Giulini Ohio, James Levine... Intervino en el Concierto de Año nuevo en Viena de 1 de enero de 1987 por invitación de Karajan, la única vez que el director dirigió este acontecimiento y la primera vez que intervino una cantante como solista. A pesar de que en la actualidad ya no actúa en óperas, Battle se mantiene activa en conciertos y recitales.


Juan Crisóstomo de Arriaga (1806 - 1826) , conocido por muchos como el Mozart vasco, nació en Bilbao. Su padre, Juan Simón, procedía de Errigoiti, villa cercana a Gernika de donde procedía la madre, Maria Rosa. El padre, organista de Berriatua (pueblecito de Bizkaia), se trasladó a Bilbao para, como buen errigoitiarra, dedicarse a los negocios con los que prosperó y así pudo favorecer el desarrollo educativo de Juan Crisóstomo enviándole con tan sólo 15 años a París a proseguir unos estudios musicales que a la edad de 3 años había comenzado con él y proseguido con el violinista Faustino Sanz; en París seguiría con los estudios de violín además de adentrarse en los de armonía, contrapunto y composición. Pronto llamaría la atención de sus profesores por las capacidades que mostraba, razón por la que al año siguiente fue nombrado professeur repetiteur de contrapunto y fuga. Murió en París 10 días antes de cumplir los 20 años; tras el triste suceso, se envió a casa de sus padres un baúl con algunos de sus objetos personales. Su legado musical, teniendo en cuenta que su producción no es muy amplia debido a su corta vida y a que muchas de sus obras se han perdido, lo podemos clasificar en dos grandes apartados: a) música instrumental y b) música vocal. En el primer apartado destacaremos los Tres cuartetos de cuerda, el octeto Nada y mucho, escrito a los 11 años, la Obertura nº 1 y la Sinfonía en Re. En el capítulo de música vocal, escribió varias arias y cantatas además de música religiosa como O Salutaris hostia y Stabat Mater, además de una ópera, Los esclavos felices, escrita a los trece años de la que únicamente se conserva su obertura.

Obertura es la introducción instrumental de una ópera u otra obra dramática, musical o no. Algunas composiciones instrumentales independientes de los siglos XIX y XX también fueron llamadas oberturas por sus compositores. Las primeras óperas que datan de principios del siglo XVII, no tenían oberturas pero sí una introducción que hacían los vocalistas en la que realizaban un resumen de la acción que se iba a desarrollar acto seguido. Las introducciones instrumentales se comenzaron a utilizar habitualmente a mediados del siglo XVII, cuando se desarrollaron dos formas características: la obertura francesa, desarrollada por Jean Baptiste Lully, estaba compuesta de dos partes, la primera lenta y estática y la segunda rápida y con muchos detalles contrapuntísticos; y la obertura italiana, desarrollada a finales del siglo XVII por Alessandro Scarlatti, que tenía tres secciones: rápida, lenta y rápida. Este fue el antecedente del género instrumental independiente de la sinfonía. Hasta finales del siglo XVIII, las oberturas no estaban relacionadas de algún modo con las óperas que se desarrollaban a continuación. El compositor alemán Christoph Willibald Gluck fue uno de los primeros que usó material de sus óperas para sus oberturas. De esta manera, éstas establecían el perfil emocional de la ópera que seguía. La influencia de las ideas de Gluck es evidente en la ópera de 1787 Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, en la que por primera vez se escucha la música de las últimas escenas en la obertura. El empleo de la música utilizada más tarde en la propia ópera se puede apreciar en las tres primeras oberturas de la ópera de Ludwig van Beethoven Fidelio. En el siglo XIX, la obertura evolucionó hacia un único movimiento, de forma similar al primer tiempo de la sonata o de la sinfonía, a diferencia de los dos movimientos de la obertura francesa y los tres de la obertura italiana. El compositor italiano Gioacchino Rossini escribió gran número oberturas operísticas, destacando la obertura de Guillermo Tell en 1829. El compositor alemán Richard Wagner extendió aún más el uso de oberturas. Las oberturas de sus óperas realizan un repaso de la acción dramática de la trama de la ópera e incorporan temas de la música del drama. En las óperas de Wagner la obertura se convierte en un preludio extenso que lleva sin interrupción a la música del primer acto. La mayoría de los compositores posteriores abandonaron la obertura por completo, aunque ésta sigue utilizándose en la opereta y en el musical.

La composición de la Obertura de Los Esclavos felices sigue el modelo francés compuesta de dos partes: una breve y lenta en ritmo ternario y a modo introductorio, y una segunda parte, rápida, más desarrollada. La ejecución nos la ofrece la Orquesta Clásica Santa Cecilia conducida por su concertino Florian Donderer.

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806 - 1826) , conocido por muchos como el Mozart vasco, nació en Bilbao. Su padre, Juan Simón, procedía de Errigoiti, villa cercana a Gernika de donde procedía la madre, Maria Rosa. El padre, organista de Berriatua (pueblecito de Bizkaia), se trasladó a Bilbao para, como buen errigoitiarra, dedicarse a los negocios con los que prosperó y así pudo favorecer el desarrollo educativo de Juan Crisóstomo enviándole con tan sólo 15 años a París a proseguir unos estudios musicales que a la edad de 3 años había comenzado con él y proseguido con el violinista Faustino Sanz; en París seguiría con los estudios de violín además de adentrarse en los de armonía, contrapunto y composición. Pronto llamaría la atención de sus profesores por las capacidades que mostraba, razón por la que al año siguiente fue nombrado professeur repetiteur de contrapunto y fuga. Murió en París 10 días antes de cumplir los 20 años; tras el triste suceso, se envió a casa de sus padres un baúl con algunos de sus objetos personales. Su legado musical, teniendo en cuenta que su producción no es muy amplia debido a su corta vida y a que muchas de sus obras se han perdido, lo podemos clasificar en dos grandes apartados: a) música instrumental y b) música vocal. En el primer apartado destacaremos los Tres cuartetos de cuerda, el octeto Nada y mucho, escrito a los 11 años, la Obertura nº 1 y la Sinfonía en Re. En el capítulo de música vocal, escribió varias arias y cantatas además de música religiosa como O Salutaris hostia y Stabat Mater, además de una ópera, Los esclavos felices, escrita a los trece años de la que únicamente se conserva su obertura.

Obertura es la introducción instrumental de una ópera u otra obra dramática, musical o no. Algunas composiciones instrumentales independientes de los siglos XIX y XX también fueron llamadas oberturas por sus compositores. Las primeras óperas que datan de principios del siglo XVII, no tenían oberturas pero sí una introducción que hacían los vocalistas en la que realizaban un resumen de la acción que se iba a desarrollar acto seguido. Las introducciones instrumentales se comenzaron a utilizar habitualmente a mediados del siglo XVII, cuando se desarrollaron dos formas características: la obertura francesa, desarrollada por Jean Baptiste Lully, estaba compuesta de dos partes, la primera lenta y estática y la segunda rápida y con muchos detalles contrapuntísticos; y la obertura italiana, desarrollada a finales del siglo XVII por Alessandro Scarlatti, que tenía tres secciones: rápida, lenta y rápida. Este fue el antecedente del género instrumental independiente de la sinfonía. Hasta finales del siglo XVIII, las oberturas no estaban relacionadas de algún modo con las óperas que se desarrollaban a continuación. El compositor alemán Christoph Willibald Gluck fue uno de los primeros que usó material de sus óperas para sus oberturas. De esta manera, éstas establecían el perfil emocional de la ópera que seguía. La influencia de las ideas de Gluck es evidente en la ópera de 1787 Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, en la que por primera vez se escucha la música de las últimas escenas en la obertura. El empleo de la música utilizada más tarde en la propia ópera se puede apreciar en las tres primeras oberturas de la ópera de Ludwig van Beethoven Fidelio. En el siglo XIX, la obertura evolucionó hacia un único movimiento, de forma similar al primer tiempo de la sonata o de la sinfonía, a diferencia de los dos movimientos de la obertura francesa y los tres de la obertura italiana. El compositor italiano Gioacchino Rossini escribió gran número oberturas operísticas, destacando la obertura de Guillermo Tell en 1829. El compositor alemán Richard Wagner extendió aún más el uso de oberturas. Las oberturas de sus óperas realizan un repaso de la acción dramática de la trama de la ópera e incorporan temas de la música del drama. En las óperas de Wagner la obertura se convierte en un preludio extenso que lleva sin interrupción a la música del primer acto. La mayoría de los compositores posteriores abandonaron la obertura por completo, aunque ésta sigue utilizándose en la opereta y en el musical.

La composición de la Obertura de Los Esclavos felices sigue el modelo francés compuesta de dos partes: una breve y lenta en ritmo ternario y a modo introductorio, y una segunda parte, rápida, más desarrollada. La ejecución nos la ofrece la Orquesta Clásica Santa Cecilia conducida por su concertino Florian Donderer.


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Mozart y la masonería. La masonería apareció en Europa a finales del siglo XVII como una agrupación selectiva de carácter filantrópico, discreto y jerárquico; de estructura federal, sus objetivos son humanistas: la búsqueda de la verdad, el estudio de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el desarrollo social y moral de las personas y de la sociedad; todo ello fundamentado en un sentimiento de fraternidad; sus enseñanzas son simbolizadas con elementos de la albañilería. Teniendo estos objetivos en cuenta, con 28 años Mozart ingresó como aprendiz en la Logia Masónica de Viena; al mes siguiente ascendió al grado de Compañero y a los cuatro meses es nombrado Maestro masón. Influenciado por la Ilustración y por las ideas de Rousseau, Mozart anhelaba el racionalismo sin sumarse al carácter ocultista de muchos de sus compañeros. En la misma dirección, según Thomson, “la música debía inocular sentimientos de humanidad, sabiduría y paciencia, virtud y honestidad, lealtad a los amigos y finalmente un entendimiento de la libertad”. Mozart transmite muchas de estas ideas en algunas de sus óperas directamente, a la vez que en otros momentos lo hace mediante símbolos masones; de todos modos, empieza a componer cantatas expresamente para la masonería incluso antes de pertenecer a la misma, ya que muchas de sus amistades eran masones. Como obras muy influenciadas por las ideas o símbolos masónicos citaremos el Requiem, La Clemenza di Tito y La flauta mágica que hoy ofrecemos. Otros famosos compositores también fueron masones como su padre  Leopold Mozart, Haydn,  Schubert, Liszt, Wagner, Puccini, Sibelius, Satie … incluso hay indicios que señalan a Bach como un ferviente masón.

La Flauta mágica, cuyo visionado hoy sugerimos, es una ópera que fue estrenada en Viena dirigida por el mismo Mozart dos meses antes de su muerte. La ópera, más bien el singspiel (mezcla el texto cantado con texto hablado), fue un encargo de un compañero de logia, el empresario teatral Emanuel Schikaneder quien le escribió él mismo el libreto; eran días de penuria económica y de encargos para Mozart. La obra narra en dos actos la historia de amor entre el príncipe Tamino y la joven Pamina, hija de la Reina de la Noche. Todo comienza cuando la Reina promete a Tamino cederle la mano de su hija para lo que Tamino deberá superar una serie de pruebas que apuntan a la lucha entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, el conocimiento y la ignorancia; planteamientos todos, fundamentales en la doctrina masónica. Una especie de cuento de hadas con frecuentes escenas cómicas; pero repleto de simbología masónica en la encarnación de los personajes, en el desarrollo de la acción y hasta en las estructuras musicales comenzando con los primeros sonidos de la orquesta: tres toques orquestales que reflejan los tres toques que el candidato masón realiza en la puerta para solicitar su admisión.

Franz Welser-Möst (1960) es un director de orquesta austriaco nacido en Linz, Austria, y estudió bajo la dirección del compositor Baldiuim Sulzer. Durante su juventud en Linz, estudió violín y mostró bastante interés en dirigir. Después de resultar herido en un accidente de coche que le produjo problemas nerviosos, dejó sus estudios de violín y se dedicó por completo a los estudios de dirección. En 1985, Möst asumió el nombre de Welser-Möst en honor a su mentor, el barón Andreas von Bennigsen de Liechtenstein, rindiendo homenaje a la ciudad de Wels, donde creció. En 1986, fue adoptado por von Bennigsen; y en 1992 se casó con la ex esposa de von Benigssen, Angelika. Su debut se produjo en el Festival de Salzburgo en 1985, y después con la Orquesta Filarmónica de Londres en 1986. Durante los primeros cinco años de su carrera realizó colaboraciones como director invitado en diferentes orquestas: su debut americano con la Orquesta Sinfónica de Saint Louis en 1989, actuaciones con las orquestas de Atlanta, Boston, Nueva York, Chicago, además de frecuentes actuaciones con la Filarmónica de Londres. En 1990 se convirtió en director principal de la Orquesta Filarmónica de Londres concluyendo su mandato en 1996. De 1995 a 2000, fue director musical de la Ópera de Zúrich; mientras estuvo allí, dirigió 27 nuevas obras, así como numerosas reposiciones; sus mayores éxitos incluyen el ciclo de El Anillo del Nibelungo. En septiembre de 2005 se convirtió en director general de la Ópera de Zúrich, puesto que debería haber mantenido hasta 2011, pero que lo dejó en julio de 2008. Fue el director de la Orquesta de Cleveland en la temporada 2002-2003, con un contrato inicial de 5 años; al final de su primera temporada, se le prolongó el contrato 5 años más. En junio de 2008, la orquesta anunció otra ampliación del contrato hasta la temporada 2017-2018. El 6 de junio de 2007, el gobierno austríaco anunció el nombramiento de Welser-Möst como director musical (Generalmusikdirektor) de la Ópera Estatal de Viena a partir de septiembre de 2010, con Dominique Meyer como director (Staatsoperndirektor). Debutó en la Staatsoper en 1987, tomando el relevo de Claudio Abbado en L'italiana in Algeri de Rossini. Sin embargo le llevó más de 10 años volver a la Ópera Estatal para dirigir Tristán e Isolda de Richard Wagner. En 2011 y 2013 dirigió a la orquesta Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo (Neujahrskonzert). Actualmente es el director musical de la Orquesta de Cleveland.


Sinfonía. La palabra sinfonía deriva del latín symphonĭa y ésta a su vez del griego συμφωνία (symphōnía), que significa “consonancia” en oposición a διαφωνία (diaphōnia), que significa «disonancia». En la Edad Media y más tarde, la palabra sinfonía se usó para describir varios instrumentos, especialmente aquellos capaces de producir más de un sonido simultáneamente; en el sentido de «sonar juntos», la palabra comienza a aparecer en los títulos de algunas obras de compositores del siglo XVI y del XVII y a finales del siglo XVIII la palabra ya había adquirido el significado común que en la actualidad se le asigna: una obra que generalmente consta de cuatro secciones o movimientos distintos y compuesta la mayoría de las veces para orquesta. La sinfonía probablemente alcanzó su madurez con Beethoven. Sus sinfonías solían tener un primer movimiento “Allegro” en forma sonata, un segundo movimiento lento (a veces en forma de tema y variaciones), un tercer movimiento con ritmo ternario (usualmente un scherzo, anteriormente a Beethoven lo común era un minueto y trío), para finalizar con el cuarto movimiento rápido (rondó); aunque existen sinfonías con un último movimiento escrito también en forma sonata. El tamaño de la orquesta para interpretar una sinfonía, en general, ha crecido con el tiempo: mientras una orquesta de cámara con un par de docenas de instrumentos es suficiente para interpretar una sinfonía de Joseph Haydn, una de Gustav Mahler puede requerir varios intérpretes más. Aún así y todo, casi siempre se compone de una sección de cuerdas (violín, viola, violonchelo y contrabajo), otra sección de instrumentos de viento-madera, otra de viento-metal y otra sección más de instrumentos de percusión, que en conjunto hacen un número de treinta a cien músicos. Algunas sinfonías también contienen partes vocales, como por ejemplo, la Novena de Ludwig van Beethoven. Las sinfonías se anotan en una partitura que contiene todas las partes de los instrumentos; es la utilizada por el/la director/a; mientras los músicos orquestales tocan con partituras que contienen sólo la música escrita para su propio instrumento.

La forma sonata es una forma musical empleada ampliamente desde principios del Clasicismo; se emplea habitualmente en el primer movimiento de una pieza de varios movimientos, aunque a veces también en alguno de los movimientos posteriores. Se considera que la forma sonata, tal y como hoy la conocemos, empezó a consolidarse, entre otros, por uno de los hijos de Johann Sebastian Bach, Carl Philipp Emanuel (C.P.E. Bach) y sus perfiles clásicos fueron definitivamente establecidos por Haydn y Mozart, y ampliamente desarrollados por Beethoven. La forma sonata, desde su creación, se ha convertido en la forma más común del primer movimiento de la sonata, de la sinfonía, del concierto, del cuarteto de cuerda, etc... En la forma sonata, los materiales que se presentan en la exposición son elaborados y contrastados en el desarrollo y luego resueltos armónica y temáticamente en la reexposición o recapitulación; además, una introducción y una coda pueden estar presentes. INTRODUCCIÓN: Sección inicial no necesaria, con indicación de tempo lento. Puede estar, o no, desconectada temáticamente del resto de la sonata. EXPOSICIÓN: Se compone de dos secciones -denominadas convencionalmente A y B, o tema principal y tema secundario - una, en la tonalidad principal (tónica) y otra, en la dominante o tonalidad cercana o relativa (relativo mayor, tonalidad de la dominante). Normalmente ambas secciones están enlazadas mediante una sección denominada puente o transición. La exposición (así como la reexposición) suelen concluir con una sección cadencial en la tonalidad secundaria denominada codetta (pequeña coda) o grupo final. DESARROLLO: Sección de carácter modulante en la que se elaboran y combinan diversos motivos utilizados en la exposición. Aquí, dependiendo del período y del autor, la amplitud y variedad tonal de la sección pueden variar enormemente. Los movimientos lentos, oberturas y arias de ópera con forma de sonata suelen prescindir de esta sección. REEXPOSICIÓN (o “recapitulación”): En esta sección se presentan, nuevamente, tanto el tema A como el tema B, con la particularidad de que el tema B se presenta en la tonalidad principal (tonalidad del tema A). Es usual que en la reexposición los temas se presenten levemente modificados. CODA FINAL: Sección final de carácter conclusivo y no imperativo (puede haberla o no). Puede limitarse a ampliar las cadencias de la codetta o a expandirse presentando nuevamente materiales ya utilizados anteriormente.

La Sinfonía nº 41, “Júpiter”, que hoy ofrecemos, es la última sinfonía que compuso Mozart. Parece que fue el empresario musical Johann Peter Salomon quien añadió el epíteto de “Júpiter” a la sinfonía, dando a entender que ésta tenía idénticas características a la del dios supremo y triunfal. Consta de cuatro movimientos, tal como marcaba la costumbre habitual de aquellos tiempos: I (0´3´´) ALLEGRO VIVACE .-. II (11´15´´) ANDANTE CANTABILE .-. III (23´12´´) MINUETTO: ALLEGRETTO .-.  IV (27´32´´ ) MOLTO ALLEGRO. La dirección de la sinfonía  corre a cargo de Simone Young, directora de orquesta australiana, que ha sido directora general de la Ópera de Australia en Sídney, directora ejecutiva de la Ópera Estatal de Hamburgo y directora principal de la Philharmoniker Hamburg; ha sido, además, la primera mujer en dirigir la Filarmónica de Viena y recientemente ha sido nombrada directora musical de la Orquesta Sinfónica de Sydney.

Sinfonía. La palabra sinfonía deriva del latín symphonĭa y ésta a su vez del griego συμφωνία (symphōnía), que significa “consonancia” en oposición a διαφωνία (diaphōnia), que significa «disonancia». En la Edad Media y más tarde, la palabra sinfonía se usó para describir varios instrumentos, especialmente aquellos capaces de producir más de un sonido simultáneamente; en el sentido de «sonar juntos», la palabra comienza a aparecer en los títulos de algunas obras de compositores del siglo XVI y del XVII y a finales del siglo XVIII la palabra ya había adquirido el significado común que en la actualidad se le asigna: una obra que generalmente consta de cuatro secciones o movimientos distintos y compuesta la mayoría de las veces para orquesta. La sinfonía probablemente alcanzó su madurez con Beethoven. Sus sinfonías solían tener un primer movimiento “Allegro” en forma sonata, un segundo movimiento lento (a veces en forma de tema y variaciones), un tercer movimiento con ritmo ternario (usualmente un scherzo, anteriormente a Beethoven lo común era un minueto y trío), para finalizar con el cuarto movimiento rápido (rondó); aunque existen sinfonías con un último movimiento escrito también en forma sonata. El tamaño de la orquesta para interpretar una sinfonía, en general, ha crecido con el tiempo: mientras una orquesta de cámara con un par de docenas de instrumentos es suficiente para interpretar una sinfonía de Joseph Haydn, una de Gustav Mahler puede requerir varios intérpretes más. Aún así y todo, casi siempre se compone de una sección de cuerdas (violín, viola, violonchelo y contrabajo), otra sección de instrumentos de viento-madera, otra de viento-metal y otra sección más de instrumentos de percusión, que en conjunto hacen un número de treinta a cien músicos. Algunas sinfonías también contienen partes vocales, como por ejemplo, la Novena de Ludwig van Beethoven. Las sinfonías se anotan en una partitura que contiene todas las partes de los instrumentos; es la utilizada por el/la director/a; mientras los músicos orquestales tocan con partituras que contienen sólo la música escrita para su propio instrumento.

La forma sonata es una forma musical empleada ampliamente desde principios del Clasicismo; se emplea habitualmente en el primer movimiento de una pieza de varios movimientos, aunque a veces también en alguno de los movimientos posteriores. Se considera que la forma sonata, tal y como hoy la conocemos, empezó a consolidarse, entre otros, por uno de los hijos de Johann Sebastian Bach, Carl Philipp Emanuel (C.P.E. Bach) y sus perfiles clásicos fueron definitivamente establecidos por Haydn y Mozart, y ampliamente desarrollados por Beethoven. La forma sonata, desde su creación, se ha convertido en la forma más común del primer movimiento de la sonata, de la sinfonía, del concierto, del cuarteto de cuerda, etc... En la forma sonata, los materiales que se presentan en la exposición son elaborados y contrastados en el desarrollo y luego resueltos armónica y temáticamente en la reexposición o recapitulación; además, una introducción y una coda pueden estar presentes. INTRODUCCIÓN: Sección inicial no necesaria, con indicación de tempo lento. Puede estar, o no, desconectada temáticamente del resto de la sonata. EXPOSICIÓN: Se compone de dos secciones -denominadas convencionalmente A y B, o tema principal y tema secundario - una, en la tonalidad principal (tónica) y otra, en la dominante o tonalidad cercana o relativa (relativo mayor, tonalidad de la dominante). Normalmente ambas secciones están enlazadas mediante una sección denominada puente o transición. La exposición (así como la reexposición) suelen concluir con una sección cadencial en la tonalidad secundaria denominada codetta (pequeña coda) o grupo final. DESARROLLO: Sección de carácter modulante en la que se elaboran y combinan diversos motivos utilizados en la exposición. Aquí, dependiendo del período y del autor, la amplitud y variedad tonal de la sección pueden variar enormemente. Los movimientos lentos, oberturas y arias de ópera con forma de sonata suelen prescindir de esta sección. REEXPOSICIÓN (o “recapitulación”): En esta sección se presentan, nuevamente, tanto el tema A como el tema B, con la particularidad de que el tema B se presenta en la tonalidad principal (tonalidad del tema A). Es usual que en la reexposición los temas se presenten levemente modificados. CODA FINAL: Sección final de carácter conclusivo y no imperativo (puede haberla o no). Puede limitarse a ampliar las cadencias de la codetta o a expandirse presentando nuevamente materiales ya utilizados anteriormente.

La Sinfonía nº 41, “Júpiter”, que hoy ofrecemos, es la última sinfonía que compuso Mozart. Parece que fue el empresario musical Johann Peter Salomon quien añadió el epíteto de “Júpiter” a la sinfonía, dando a entender que ésta tenía idénticas características a la del dios supremo y triunfal. Consta de cuatro movimientos, tal como marcaba la costumbre habitual de aquellos tiempos: I (0´3´´) ALLEGRO VIVACE .-. II (11´15´´) ANDANTE CANTABILE .-. III (23´12´´) MINUETTO: ALLEGRETTO .-.  IV (27´32´´ ) MOLTO ALLEGRO. La dirección de la sinfonía  corre a cargo de Simone Young, directora de orquesta australiana, que ha sido directora general de la Ópera de Australia en Sídney, directora ejecutiva de la Ópera Estatal de Hamburgo y directora principal de la Philharmoniker Hamburg; ha sido, además, la primera mujer en dirigir la Filarmónica de Viena y recientemente ha sido nombrada directora musical de la Orquesta Sinfónica de Sydney.


El Concierto es una forma musical escrita para uno o más instrumentos solistas acompañados por un conjunto instrumental. Fue Vivaldi quien establece las bases fundamentales de su estructura con tres movimientos (I rápido-II lento-III rápido) y presentado como un diálogo entre l@s solistas  y el conjunto instrumental. A partir del clasicismo, sobre todo a partir de las bases creadas por C.P.E. Bach, el primer movimiento se construye siguiendo los patrones de la forma sonata, mientras el segundo y el tercer movimiento se construyen bajo diversas formas libres y puntuales. Frecuentemente, al final del primer y/o tercer movimiento, l@s solistas disponen de una cadencia, muchas veces escrita expresamente por el autor con motivos del mismo movimiento, con la que poder hacer gala de su virtuosismo.

El Concierto para clarinete en La mayor, K. 622 de Wolfgang Amadeus Mozart fue compuesto en Viena en 1791 para el clarinetista Anton Stadler, gran amigo y cofrade masón de Mozart, para clarinete y orquesta. La orquesta que acompaña al solista consta de dos flautas, dos fagotes, dos trompas y cuerdas. Está escrito en la misma tonalidad que el Quinteto para clarinete K. 581, también destinado a Stadler. A diferencia de todos los demás conciertos de Mozart, éste no prevé una cadencia para el solista en su primer movimiento, sino en el segundo (15´44´´-- 16´07´´). Por otro lado, está compuesto, al igual que todos los conciertos para solistas de la época, de tres movimientos. I (0´19´´) Allegro - Al ser el primer movimiento está en la tonalidad de la obra: La mayor. II (12´20´´) Adagio - Como marca la norma, este movimiento está en la tonalidad subdominante en relación a la tonalidad principal de la obra; es decir, Re mayor. III (18´45´´) Rondó - En la misma tonalidad que el primer movimiento, La mayor. El concierto está escrito originalmente para corno di bassetto (fue el primer clarinete con cuerpo curvado, sonando una tercera por debajo del clarinete en La); aunque el propio Stadler hizo un arreglo para que la obra pudiera ser ejecutada por un clarinete en La, pese a que hubiera dificultades de tesitura evidentes que afectaran al discurso musical.

Sabine Meyer (1959), la solista de hoy, es una clarinetista alemana de música clásica, que comenzó a tocar el clarinete muy joven. Su primer maestro fue su padre, también clarinetista. Estudió con Otto Hermann en Stuttgart, y luego con Hans Deinzer en la Escuela Superior de Música y Teatro de Hannover, junto con su hermano Wolfgang Meyer, y quien luego sería su esposo, el clarinetista Reiner Wehle, quien trabajó luego en la Filarmónica de Múnich. Comenzó su carrera como miembro de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, y la Orquesta Filarmónica de Berlín, donde fue uno de los primeros miembros de sexo femenino. Además de su trabajo como solista, Sabine Meyer es una intérprete comprometida con la música de cámara, y ha interpretado todos los estilos de música clásica. Desde 1993 es catedrática en la Escuela Superior de Música de Lübeck.


La Sinfonía en re menor, que hoy ofrecemos, es una de las obras más paradigmáticas y representativas del legado artístico de Juan Crisóstomo de Arriaga. Como toda su vida y obra, existen varios aspectos que no se han podido documentar en su totalidad y por tanto, son objeto de múltiples teorías para la musicología. Aunque no se conoce con certeza el año exacto de su composición, se enmarca hacia 1824, momento en el que Arriaga se encontraba en Francia, en plena etapa parisina. En cuanto a la tonalidad principal en la que está compuesta la sinfonía, también hay dudas. En este caso, siguiendo una lectura de Víctor Estapé y Aurelio M. Seco, la sinfonía está en la tonalidad de Re menor, por mucho que la introducción en Re mayor pueda despistar. La sinfonía está estructurada en cuatro movimientos: I (0´30´´) Adagio. Allegro vivace (3´39´´) .-.  II (10´25´´)   Andante .-.  III (18´50´´) Menuetto: Allegro .-. IV (23´05´´) Allegro con moto.

La interpretación de hoy nos la ofrece Jesús López Cobos (1940-2018) director de orquesta español que tuvo sus primeros contactos con la música como integrante de coro de la Catedral de Málaga; sus primeros estudios los realizó en el Conservatorio de Madrid para continuarlos en Alemania y Nueva York. A lo largo de su carrera fue director de la Ópera de Berlín, de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, de la Orquesta de Cámara de Lausana y director musical del Teatro Real de Madrid; dirigió distintas óperas en La Scala de Milán, en el Covent Garden de Londres, en el teatro de la Ópera de París y en ell Metropolitan de Nueva York; como director invitado, dirigió las principales orquestas del mundo.

La Sinfonía en re menor, que hoy ofrecemos, es una de las obras más paradigmáticas y representativas del legado artístico de Juan Crisóstomo de Arriaga. Como toda su vida y obra, existen varios aspectos que no se han podido documentar en su totalidad y por tanto, son objeto de múltiples teorías para la musicología. Aunque no se conoce con certeza el año exacto de su composición, se enmarca hacia 1824, momento en el que Arriaga se encontraba en Francia, en plena etapa parisina. En cuanto a la tonalidad principal en la que está compuesta la sinfonía, también hay dudas. En este caso, siguiendo una lectura de Víctor Estapé y Aurelio M. Seco, la sinfonía está en la tonalidad de Re menor, por mucho que la introducción en Re mayor pueda despistar. La sinfonía está estructurada en cuatro movimientos: I (0´30´´) Adagio. Allegro vivace (3´39´´) .-.  II (10´25´´)   Andante .-.  III (18´50´´) Menuetto: Allegro .-. IV (23´05´´) Allegro con moto.

La interpretación de hoy nos la ofrece Jesús López Cobos (1940-2018) director de orquesta español que tuvo sus primeros contactos con la música como integrante de coro de la Catedral de Málaga; sus primeros estudios los realizó en el Conservatorio de Madrid para continuarlos en Alemania y Nueva York. A lo largo de su carrera fue director de la Ópera de Berlín, de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, de la Orquesta de Cámara de Lausana y director musical del Teatro Real de Madrid; dirigió distintas óperas en La Scala de Milán, en el Covent Garden de Londres, en el teatro de la Ópera de París y en ell Metropolitan de Nueva York; como director invitado, dirigió las principales orquestas del mundo.


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Mambo es un ritmo musical y danza oriundo de Cuba. La palabra “mambo” es un afronegrismo, de manera similar a otros términos musicales afroamericanos como conga, milonga, bomba, tumba, samba, bamba, bambulá, tambo, tango, cumbé, cumbia y candombe, que denotan un origen africano, y particularmente congolés. Las raíces originales del Mambo pueden ser encontradas en el “Danzón de Nuevo Ritmo”, fue popularizado por la orquesta Arcaño y sus Maravillas dirigida por el famoso flautista Antonio Arcaño. El mambo fue creado a finales de los años 1930 por los hermanos Israel Cachao y Orestes López, cuando formaban parte de la orquesta de Arcaño y sus Maravillas, acelerando el danzón e introduciendo una sincopa en la percusión. Antonio Arcaño fue el primero en denominar a una sección del Danzón cubano como Mambo. Fue el chelista de Arcaño, Orestes López, el que creó el primer Danzón llamado Mambo en 1938. En esa pieza se combinaban algunos motivos sincopados, tomados del estilo del Son, con improvisaciones de la flauta. Antonio Arcaño describió el Mambo de la siguiente manera: “El mambo es un tipo de Montuno sincopado que posee la sabrosura rítmica del cubano, su informalidad y su elocuencia. El pianista ataca en el mambo, la flauta lo oye y se inspira, el violín ejecuta un ritmo acordes de dobles cuerdas, el bajo le adapta el “tumbao”, el timbalero repica con el cencerro, el güiro rasquea y hace el sonar de las maracas, la indispensable tumba corrobora el tumbao del bajo y fortalece el timbal.”

Sarah Willis ( 1969) Es una trompista estadounidense que creció en Maryland, Tokio, Boston, Moscú y Londres.  Comenzó a tocar la trompa a los 14 años; a los 22, ingresó en la Ópera estatal de Berlín y a los 32, en la Filarmónica de Berlin donde continúa en la actualidad. En 2017 viaja por primera vez a Cuba a impartir una clase magistral de trompa, momento en el que queda prendado de la musicalidad desbordante de sus habitantes y de la alta preparación técnica de sus músicos; vuelve en tres ocasiones más a impartir otras tantas clases magistrales; de esa convivencia con músic@s cuban@s surge Mozart y Mambo que es una selección musical que combina conciertos para trompa de Mozart con música tradicional cubana. El disco se publicó en 2020 y en él aparece también la Pequeña serenata nocturna en versión mambo.

Y del disco, a la actuación: Rondó alla Mambo! Inspirado en el tercer movimiento del tercer concierto de trompa K. 447 es un flashmob (actuación insólita de un grupo de personas que aparecen y desaparecen repentinamente) escrito por Joshua Davis y Yuniet Lombida Prieto que hace su aparición en las calles de La Habana; el flashmob está interpretado por Sarah Willis e integrantes de la Orquesta Lyceum de la Habana como colofón a la experiencia del “Mozart y Mambo”.


Louis Armstrong (1901-1971), también conocido como Satchmo o Pops, fue un trompetista y cantante estadounidense de jazz. Se trata de una de las figuras más carismáticas e innovadoras de la historia del jazz y, probablemente, su músico más popular. Gracias a sus habilidades musicales y a su brillante personalidad, transformó el jazz desde su condición inicial de música de baile, en una forma de arte popular. Aunque en el arranque de su carrera cimentó su fama sobre todo como trompetista, más adelante sería su condición de vocalista la que le consagraría como una figura internacionalmente reconocida y de enorme influencia para el canto jazzístico.

Louis Armstrong (1901-1971), también conocido como Satchmo o Pops, fue un trompetista y cantante estadounidense de jazz. Se trata de una de las figuras más carismáticas e innovadoras de la historia del jazz y, probablemente, su músico más popular. Gracias a sus habilidades musicales y a su brillante personalidad, transformó el jazz desde su condición inicial de música de baile, en una forma de arte popular. Aunque en el arranque de su carrera cimentó su fama sobre todo como trompetista, más adelante sería su condición de vocalista la que le consagraría como una figura internacionalmente reconocida y de enorme influencia para el canto jazzístico.


Kalakan es un grupo de música vasco de Ipar Alde (Sur de Francia) compuesto por Jamixel Bereau, Xan Errotabehere y Pierre Sangla. Se caracteriza por sus arreglos minimalistas (voces, percusiones) del repertorio tradicional vasco. Después de haber colaborado y hecho giras en Europa con las pianistas Katia y Marielle Labèque, el trío se da a conocer ampliamente en 2012 durante su gira mundial The MDNA Tour; la gira que realizan con Madonna dura siete meses con más de 80 conciertos por Oriente Medio, Europa, América del Norte y América del Sur. En euskera, Kalakan significa "charlando"; al trío le gusta efectivamente la música que lleva el idioma vasco. Kalakan trabaja mucho el repertorio tradicional vasco y propone una lectura contemporánea del mismo, utilizando por ejemplo la estructura verso-estribillo del pop o del rock'n'roll. Se inspira también en las técnicas de percusión de grupos de música tradicional como: Dakha Brakha (Ucrania), Barbatuques (Brasil) o Berrogüetto (Galicia). El trío toca percusiones vascas (pandereta, txalaparta, tobera, ttun-ttun, atabal), percusiones corporales y tambores gordos hechos a mano. Limitando los arreglos a las percusiones y a las voces, los miembros de Kalakan quieren volver a la esencia de la música: ritmo y melodía. Así, dando ritmo a las viejas melodías o interpretando a capella cantos más recientes, marcan una ruptura en el canto vasco que se desarrolla desde los años 70 en el País Vasco.


Elissa (1972) nacida en Líbano de padre libanés y madre siria, es una de las cantantes árabes más reconocidas. Comenzó su carrera a los 20 años ganando la medalla de plata del concurso libanés LBC; después, en 1998, lanzó el sencillo Baddi Doub, música árabe fusionada con flamenco, cuyo éxito le llevó a participar en el Festival de Cannes del 2000. Ha recibido importantes reconocimientos en Hollywood, Londres y en el mundo árabe.

Elissa (1972) nacida en Líbano de padre libanés y madre siria, es una de las cantantes árabes más reconocidas. Comenzó su carrera a los 20 años ganando la medalla de plata del concurso libanés LBC; después, en 1998, lanzó el sencillo Baddi Doub, música árabe fusionada con flamenco, cuyo éxito le llevó a participar en el Festival de Cannes del 2000. Ha recibido importantes reconocimientos en Hollywood, Londres y en el mundo árabe.


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Il Giardino degli Amanti. Se trata de una suite creada por el coreógrafo romano Massimiliano Volpini con fracciones de composiciones de Mozart en las que van apareciendo distintos personajes de sus obras que bailan las misteriosas e íntimas músicas a las que son invitados.

Roberto Bolle (1975) es un bailarín italiano de ballet clásico que ha actuado con las compañías de ballet más renombradas del mundo.  En 2003 recibió el título de étoile del Teatro de La Scala y en 2009 principal dancer del American Ballet Theatre. Así mismo, Nicoletta Manni (1991) es la primera bailarina del Ballet del Teatro La Scala.


Léo Delibes (1836 -1891) fue un compositor romántico francés. Su madre era música, y su abuelo fue cantante de ópera. Su sobrino Frédéric fue el abuelo paterno del escritor español Miguel Delibes. Fue criado sobre todo por su madre y su tío después de la temprana muerte de su padre. Léo Delibes comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio de París en 1847, donde fue alumno de Adolphe Adam. Empezó a trabajar como pianista acompañante y director de coro en el Théâtre Lyrique, segundo director de coro en la Ópera de París (1864), y organista en el Saint-Pierre-de-Chaillot entre 1865 y 1871. Como compositor, alcanzó verdadera fama en 1870 con el éxito de su ballet Coppélia que se estrenó en la Ópera de París. Entre sus otros ballets están Sylvia, escrito conjuntamente con Léon Minkus y publicado en 1876; es de destacar el Pizzicato de este ballet, uno de los mayores éxitos de Delibes. También compuso varias óperas, la última de las cuales, la exuberante y orientalizante Lakmé, fue estrenada con gran éxito en la Opéra-Comique en 1883. En 1867 compuso el divertimento Le Jardin Animé para la recuperación del ballet de Adam, Le Corsaire. Delibes escribió, además, una misa, una cantata sobre el tema de los argelinos; y compuso operetas y música ocasional para el teatro, tal como danzas y aires antiguos.

Sylvia, originalmente Sylvia ou La Nymphe de Diane (“Sylvia o la ninfa de Diana”) es un ballet en tres actos, con coreografía de Louis Mérante y música de Léo Delibes, estrenado el 14 de junio de 1876 en París. En muchos sentidos, Sylvia es un típico ballet clásico, si bien tiene muchas características interesantes que lo hacen único. Es notable por el escenario mitológico de la Arcadia, sus creativas coreografías, su amplia escenografía, su gran influencia en las artes y, sobre todo, su notable partitura. Los orígenes del ballet se encuentran en el poema Aminta (1573) de Torquato Tasso que describe la trama básica usada en la obra. Jules Barbier y el Barón de Reinach la adaptaron para la Ópera de París. Delibes realizó un arreglo del ballet para piano en 1876 y una suite orquestal, basada en números del mismo, que se estrenó en 1880. Cuando Sylvia fue estrenada el 14 de junio de 1876 en el Palais Garnier, fue ignorada ampliamente. De hecho, las primeras siete producciones de Sylvia no tuvieron éxito. Fue con su recuperación en 1952, con una coreografía nueva de Sir Frederick Ashton, cuando se popularizó. La exitosa puesta en escena de Ashton se usó en las producciones de 1997, 2004 y 2005, y casi todas están basadas en su coreografía de 1952.

Hoy asistiremos a la coreografía y puesta en escena de John Neumeier con el Cuerpo de baile de la Ópera Nacional de París, Aurelie Dupond y Manuel Legris como bailarines principales y con la orquesta de la Ópera Nacional de París, dirigida por Paul Connelly.

Léo Delibes (1836 -1891) fue un compositor romántico francés. Su madre era música, y su abuelo fue cantante de ópera. Su sobrino Frédéric fue el abuelo paterno del escritor español Miguel Delibes. Fue criado sobre todo por su madre y su tío después de la temprana muerte de su padre. Léo Delibes comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio de París en 1847, donde fue alumno de Adolphe Adam. Empezó a trabajar como pianista acompañante y director de coro en el Théâtre Lyrique, segundo director de coro en la Ópera de París (1864), y organista en el Saint-Pierre-de-Chaillot entre 1865 y 1871. Como compositor, alcanzó verdadera fama en 1870 con el éxito de su ballet Coppélia que se estrenó en la Ópera de París. Entre sus otros ballets están Sylvia, escrito conjuntamente con Léon Minkus y publicado en 1876; es de destacar el Pizzicato de este ballet, uno de los mayores éxitos de Delibes. También compuso varias óperas, la última de las cuales, la exuberante y orientalizante Lakmé, fue estrenada con gran éxito en la Opéra-Comique en 1883. En 1867 compuso el divertimento Le Jardin Animé para la recuperación del ballet de Adam, Le Corsaire. Delibes escribió, además, una misa, una cantata sobre el tema de los argelinos; y compuso operetas y música ocasional para el teatro, tal como danzas y aires antiguos.

Sylvia, originalmente Sylvia ou La Nymphe de Diane (“Sylvia o la ninfa de Diana”) es un ballet en tres actos, con coreografía de Louis Mérante y música de Léo Delibes, estrenado el 14 de junio de 1876 en París. En muchos sentidos, Sylvia es un típico ballet clásico, si bien tiene muchas características interesantes que lo hacen único. Es notable por el escenario mitológico de la Arcadia, sus creativas coreografías, su amplia escenografía, su gran influencia en las artes y, sobre todo, su notable partitura. Los orígenes del ballet se encuentran en el poema Aminta (1573) de Torquato Tasso que describe la trama básica usada en la obra. Jules Barbier y el Barón de Reinach la adaptaron para la Ópera de París. Delibes realizó un arreglo del ballet para piano en 1876 y una suite orquestal, basada en números del mismo, que se estrenó en 1880. Cuando Sylvia fue estrenada el 14 de junio de 1876 en el Palais Garnier, fue ignorada ampliamente. De hecho, las primeras siete producciones de Sylvia no tuvieron éxito. Fue con su recuperación en 1952, con una coreografía nueva de Sir Frederick Ashton, cuando se popularizó. La exitosa puesta en escena de Ashton se usó en las producciones de 1997, 2004 y 2005, y casi todas están basadas en su coreografía de 1952.

Hoy asistiremos a la coreografía y puesta en escena de John Neumeier con el Cuerpo de baile de la Ópera Nacional de París, Aurelie Dupond y Manuel Legris como bailarines principales y con la orquesta de la Ópera Nacional de París, dirigida por Paul Connelly.


Belén Maya García (1966) es una bailaora de flamenco y coreógrafa gitana española. Nació en Nueva York en 1966, durante una gira que sus padres Carmen Mora y Mario Maya (ambos artistas flamencos) realizaron a Nueva York. Años después, tras el fallecimiento de su madre, a los 18 años, comienza aprendiendo sevillanas, flamenco, danza clásica española, jazz y danza contemporánea. Su debut fue en el tablao Zambra, para pasar posteriormente por el Café de Chinitas y el Corral de la Pacheca. Más tarde ingresó en la Escuela del Ballet Nacional Español dirigida en aquella época por María de Ávila. Después de un año decidió trasladarse a Sevilla para centrarse en el flamenco. Se unió a la Compañía Mario Maya donde en tres años pasó de ser integrante del conjunto a convertirse en la bailarina principal de la compañía. Tras dejar la Compañía Mario Maya formó la suya y pasó seis meses en Tokio en el tablao Flamenco de Tokio, junto con otros importantes artistas como Yolanda Heredia, Rafael Jiménez Falo, Jesús Torres y Alejandro Granados. Al regresar de Japón, se convirtió en la directora de la Compañía de Baile de Andalucía. Fue invitada por Carlos Saura para representar a la nueva generación del flamenco en su película de renombre mundial, FLAMENCO. El desempeño de Belén en esta película se convertiría en un hito en el baile flamenco interpretado por las mujeres, abriendo nuevas vías en términos de concepto, musicalidad, movimiento y vestuario. En 1997 fue invitada por Mayte Martin al Festival Grec de Barcelona. De esta colaboración fundamental nació una empresa compartida, Mayte Martín y Belén Maya, fruto de una conexión artística absoluta y un entendimiento común del flamenco, que dio lugar a  dos espectáculos: Mayte Martín Y Belén Maya y Flamenco de Cámara, que recibieron importantes elogios. En 2004 participó en "Los Caminos de Lorca", en 2005 presentó el espectáculo "Dibujos", en 2007 presenta "Souvenir" y "La Voz de su Amo", en 2008 también ofrece sus talentos como artista invitada en el espectáculo "Mujeres"; en 2009 y 2010 Belén Maya trabaja en la producción de "Bailes Alegres para Personas Tristes" y continúa con la gira nacional e internacional de "La Voz de Su Amo" y de "Solos", la nueva versión del espectáculo "Dibujos" y otros espectáculos en los que participa de artista invitada. En 2011 estrena el espectáculo Tr3s, con Jesús Méndez y Rafael Rodríguez, en 2014 bucea hacia lo más profundo del clasicismo con "Los Invitados", en 2015 presenta su espectáculo “Romnia” (mujeres, en romanó): “Romnia son voces de mujeres gitanas no flamencas pero rebosantes de jondura”. En 2016 presentó su trabajo, 'Bipolar', un encuentro entre tradición y modernidad en el que viaja a través de la historia de esta danza y de un extremo a otro del devenir de este arte.

El tango (por tangos) es un palo del flamenco con copla, de tres o cuatro versos octosílabos. Es un baile alegre y animado. Está considerado como uno de los palos básicos del flamenco, existiendo variadas modalidades, entre las que destacan las de Granada, Cádiz, Triana o Jerez. Algunas teorías indican que el origen del tango flamenco han de repartirse entre Cádiz y Sevilla, desde donde desplegó su influencia hacia Sudamérica, donde cristalizó en el posterior tango rioplatense.


Cómo hacer una flauta dulce. En unos minutos Gioconda Toscano nos explica de modo sencillo este trabajo de artesanía.

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Para la realización de estos textos se han utilizado como referencia diferentes artículos de la Wikipedia.